Alertas alimentarias en la Unión Europea: Qué debemos saber

RASFFLas alertas alimentarias son una herramienta de comunicación muy eficaz a la hora de informar a todos los países de la Unión Europea sobre los alimentos sospechosos o no aptos para el consumo que circulan por nuestro territorio, tanto si se han elaborado fuera como dentro de nuestras fronteras. Con ello se logra el objetivo último de proteger la salud de clientes y consumidores.

 Como consecuencia de la globalización, y del acceso de personas de todo el mundo a alimentos de cualquier procedencia, resulta muy fácil que un alimento contaminado se convierta en origen de una toxiinfección alimentaria capaz de afectar a gran número de personas a escala global. Por ello, la Unión Europea dispone de un sistema de comunicación para garantizar que los alimentos que circulan por los distintos Estados Miembros son seguros para el consumidor.

 Entre las herramientas que componen este sistema se encuentra la red RASFF (Food and Feed Safety Alerts), Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos, que permite intercambiar rápidamente toda la información relativa a los riesgos detectados en la cadena alimentaria humana y animal.

Esta red empezó a funcionar en 1979 y la información que proporciona se refiere sobre todo a la identificación del producto afectado, incluyendo su trazabilidad, los riesgos detectados, y las medidas adoptadas. Los países afectados comprueban si el alimento ha entrado en su mercado y, si es así, rastrean sus pasos para tomar medidas y evitar su llegada al consumidor.

Las alertas alimentarias incluyen los alimentos para consumo humano pero también los piensos empleados para alimentar a los animales destinados a consumo humano.

 ¿En qué consiste este intercambio de información?

 El objetivo principal del RASFF es eliminar de la circulación todo alimento que pueda suponer un riesgo para la salud. Para lograr este fin, utiliza una amplia base de datos que le permite seguir el rastro de cualquier alimento desde su origen hasta su venta y distribución, a lo largo de todo el trayecto. Así, cuando se detecta un riesgo, se intercambia información relativa al alimento implicado y al peligro que supone, para que los Estados miembros puedan localizarlo y detenerlo antes de que el consumidor tenga acceso a él.

Cuando un país, miembro del RASFF, detecta un riesgo sanitario en un alimento o pienso, lo notifica a la Comisión Europea (parte ejecutiva de la Unión Europea, encargada de aplicar decisiones que afectan a todos los Estados Miembros) para que comunique dicha información al resto de países y adopten las medidas más adecuadas, principalmente la retirada del producto afectado. También se informa a la EFSA (European Food Safety Authority) o Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, cuya misión es evaluar el riesgo y dar apoyo científico para la toma de decisiones.

 Resumen de alertas alimentarias del año 2013:

El año pasado se detectaron 2641 notificaciones, lo que supone una ligera disminución respecto al año anterior.

El mayor número de alertas afectó a:

– Productos de la pesca y derivados,
– Cereales, productos de panadería y aperitivos (snacks),
– Frutas, hortalizas, hierbas y especias,
– Productos de carne y derivados,
– Leche y derivados, y
– Frutos secos, cacaos y derivados.

En concreto, los mayores riesgos alimentarios incluyen microorganismos (38%) micotoxinas (12%), metales pesados (12%) y alérgenos (8%).

Los microorganismos más frecuentes han sido Salmonella, Listeria y E. coli que se han detectado en productos de la pesca, productos cárnicos, frutas y hortalizas.

Las micotoxinas han aparecido principalmente en frutos secos, frutas, hortalizas y cereales, en este caso, las más frecuentes han sido las aflatoxinas y ocratoxinas.

En cuanto a los metales pesados, destaca el mercurio en pescado y derivados.

Los alérgenos que más se han descubierto son ingredientes no declarados de la leche, gluten, huevo y frutos secos, en cereales, sopas, frutos secos y derivados. Como consumidores, podemos estar tranquilos, pues los alimentos que se comercializan a nivel europeo sufren unos estrictos controles sanitarios y, ante cualquier riesgo, las autoridades sanitarias toman las medidas oportunas para evitar, rápidamente, la comercialización de productos no seguros para el consumo.

 El equipo de consultores del área de Calidad y Seguridad Alimentaria nos ponemos a su disposición para que su negocio se mantenga informado de cualquier alerta alimentaria detectada.

 ¿Hablamos?

 Margarita Marín

Consultora de Calidad y Seguridad Alimentaria de Confinem

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