¿Cómo detectar un fraude alimentario?

Fraude alimentarioEl fraude alimentario se comete cuando se comercializan alimentos con la intención de obtener ganancias económicas mediante el engaño deliberado al consumidor. En toda Europa, se realizan programas de seguimiento y vigilancia rutinarios para controlar los alimentos que se encuentran en el mercado y garantizar que cumplen los requisitos de la legislación alimentaria y que su consumo es seguro.

El fraude alimentario, está a la orden del día, pues es un delito fácil de cometer para personas sin escrúpulos cuyo único objetivo es enriquecerse a costa de los consumidores, e incluso a costa de su salud.

Pero la gravedad de un fraude alimentario es variable. Por una parte, existe el caso, muy frecuente, en el que el producto que se comercializa es de una calidad inferior a la de la venta, por ejemplo, cuando nos venden un producto de calidad extra pero en realidad dicho producto es de una calidad más baja. En este caso, nuestro bolsillo es el único perjudicado.

En cambio, existe otro tipo de fraude, que puede afectar directamente a la salud del consumidor, y que se produce cuando el responsable de ese producto utiliza a sabiendas ingredientes contaminados, perjudiciales para la salud, sin tener en cuenta las consecuencias de sus acciones.

Podemos ejemplificar estos dos tipos de fraude con dos casos recientes, ambos referidos a la utilización de carne de caballo y ambos con gran repercusión mediática a nivel internacional.

Alarma social ante los alimentos etiquetados con carne de vacuno pero elaborados con carne de equino: Por una parte, están los productos alimenticios que se vendían como elaborados con carne de vacuno entre sus ingredientes, pero en realidad tenían en su composición carne de equino no declarada. Fue el caso de alimentos como hamburguesas y platos preparados tipo lasaña. En estos casos, se comprobó que el porcentaje de carne de equino era menor del 50% pero esto no resta importancia al escándalo ni a la indignación provocada, al sentirse engañados los consumidores y perder la confianza en el fabricante. A nadie le gusta no saber qué está comiendo exactamente. Y no fue un problema de seguridad alimentaria, pues la carne de caballo se consume habitualmente en muchos países europeos, entre ellos España, donde podemos encontrar gran variedad de elaborados con carne de origen equino. El problema de este fraude fue el engaño al consumidor, que comía carne de caballo cuando creía que estaba comiendo carne de vacuno.

El escándalo de los alimentos de origen equino contaminados con fenilbutazona: Por otra parte, está el fraude alimentario de la carne de equino contaminada con fenilbutazona. ¿Qué pasó en este caso? Primero, hay que decir que la fenilbutazona es un antiinflamatorio no esteroideo usado habitualmente como analgésico en medicina humana y veterinaria. En caballos se utiliza para el tratamiento del dolor y la fiebre. Entonces, ¿cuál es el problema? El problema es que la fenilbutazona no se puede utilizar en animales destinados al consumo humano, ya que no se ha podido establecer un límite máximo inocuo para la salud, y si llegó a la cadena alimentaria es porque se destinaron a consumo humano caballos de deporte que, debido a la crisis económica, no podían ser mantenidos por sus dueños, y estos propietarios decidieron deshacerse de estos animales de la forma más rentable posible, sin pensar en las consecuencias para la salud humana.

Llegó al consumidor carne de caballo con fenilbutazona y ése fue el fraude alimentario, de mayor gravedad que el caso anterior. Este descubrimiento provocó entonces una desconfianza extrema en la carne de equino, al pensar que todo alimento elaborado con carne de esta especie animal iba a estar contaminada, y las ventas de estos productos cayeron en picado.

¿Cómo actuaron las Autoridades Sanitarias ante estas crisis alimentarias? En cuanto se detectó el fraude de la carne de caballo en productos etiquetados con carne de vacuno, los Estados Miembros y la Comisión Europea comenzaron a investigar. En concreto, en España, los Ministerios de Agricultura y Sanidad iniciaron el análisis de los productos etiquetados con carne de vacuno en busca de ADN de equino y detectaron un 4% de este ADN en un total de 189 muestras analizadas. Se retiraron del mercado todos los productos fraudulentos y se extremaron las medidas para asegurar que los fabricantes evitaran este tipo de actuación.

En el caso de la fenilbutazona, se analizaron 108 muestras y no se detectó ningún positivo. Como consecuencia de ambos casos, se tomaron las siguientes medidas a nivel europeo para luchar contra las prácticas fraudulentas:

– Retirada de los productos fraudulentos y ejecución de un programa de pruebas coordinado para detectar ADN de caballo en alimentos con carne de vacuno y para determinar los niveles de fenilbutazona en alimentos de origen equino.

– Mayor control en la expedición de pasaportes para caballos (en ellos debe anotarse si se han tratado con fenilbutazona), debiendo registrar dichos pasaportes en una base de datos nacional central para que los mataderos puedan verificar la autenticidad del pasaporte de cada caballo y dejar constancia de su fecha de sacrificio.

– Mejorara de la legislación europea de etiquetado, introduciendo normas que permitan al consumidor estar bien informado a la hora de comprar alimentos.

– Se propone aplicar sanciones económicas que sean superiores a la ganancia económica prevista con el fraude, y llevar a cabo controles sorpresa oficiales obligatorios (incluidas inspecciones y pruebas)  dirigidos a combatir el fraude alimentario.

Con todas estas acciones, se pretende restaurar la confianza de los consumidores, manteniendo el objetivo final de proteger su salud.

El equipo de consultores del área de Calidad y Seguridad Alimentaria nos ponemos a su disposición para evitar que su negocio sea víctima de ningún fraude alimentario.

¿Hablamos?

 Margarita Marín

Consultora de Calidad y Seguridad Alimentaria de Confinem

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