¿Cómo mejorar mi web sin ser un experto? Te enseñamos la “prueba del algodón para webs”

Cómo mejorar webQuizá estás muy orgulloso de tu web porque crees que es nueva (aunque, en fin, ya tiene cinco años tu anciana web), o porque te la han hecho unos diseñadores estupendos con muchísimas fotos, o porque cuentas toda la historia de tu familia y sale una foto de tu abuelo, fundador del negocio…. Pero, sé serio, ¿interesa a tus clientes? ¿es fácil encontrar lo que buscas una vez entras en ella? ¿tarda una eternidad en cargar? ¿Te sirve para vender? Te damos algunas claves para neófitos en la materia, lo que llamamos “la prueba del algodón para webs”, así sabrás si tu web necesita una intervención quirúrgica.

Conseguir que los internautas aterricen en tu web ya es un hito, pero una vez dentro deben sentirse cómodos, encontrar lo que buscan y tener una buena experiencia. Es lo que en la jerga de marketing llamamos “usabilidad”. Sigue estos sencillos pasos y detecta en qué debe mejorar tu web.

 1. Agarra el móvil, entra en tu página web y observa. ¿Se entrecortan los textos? ¿Tienes que cambiar de pantalla horizontal a vertical mil veces para poder leer algo? ¿Necesitas un microscopio para ver el texto? ¿Puedes navegar por todas las secciones y apartados? ¿Puedes ir adelante y atrás desde cualquier página sin perderte? Si tienes atención telefónica, ¿aparece el botón de llamada para conectar con tu teléfono directamente? El porcentaje de conexiones a la red y de compras online a través del móvil casi supera las realizadas a través del ordenador, así que es crucial que tu web sea fácil de visitar a través de un smartphone.

 2. Dile a tu madre, a tu hijo, a tu abuela y a un par de amigos que entren en tu web y cumplan una misión. Que busquen y se informen de un producto determinado, o en el caso del e-comerce que traten de realizar la compra. Este apartado es fundamental. Los voluntarios para la prueba deben cubrir un espectro amplio; desde nativos digitales a personas poco acostumbradas a la red. Después pregúntales por su experiencia: problemas, aciertos y sugerencias de cambio. Si tú estás acostumbrado a tu web, sabes dónde encontrar las cosas, pero lo importante es ponerla en manos “del mundo real”. Te sorprenderán los resultados.

 3. Coge un cronómetro y contabiliza. Debes saber cuánto tiempo le cuesta descargarse a cada página, si la fotografías pesan demasiado, si las fichas de producto son excesivamente complejas, etc. Una lenta velocidad de descarga provoca un altísimo porcentaje de rebote. Así que si no quieres que tus visitantes acaben en la página de la competencia, no te empeñes en adornar la web con florituras innecesarias. Ve a la esencia, separa la paja del trigo y quémala.

 4. Entra de incógnito en google y busca tu página en el navegador. Debes saber si tu web o alguno de tus productos aparece en la primera página de google, en la segunda o en la que hace 100. Para chequearlo sin herramientas específicas, con la simple “prueba del algodón” deberás entrar en modo “incógnito” para evitar la información de cookies que tiene almacenado tu ordenador. Escribe el nombre de tu web (no la dirección completa) o el producto que vendes y descubre si existes en la red.

Una vez tengas los resultados de este primer chequeo a tu web, si observas muchas deficiencias, es que necesita pasar por el quirófano. Ponte en manos de expertos y explícales todas las pegas que has descubierto. Además pide que te hagan otra serie de pruebas –o inténtalo tú-, como un mapa de calor de tu página (con Crazy Egg o Click Density) para ver qué partes son las preferidas por tus visitantes. También un análisis SEO más completo con herramientas como Semrush, para ver de que manera puedes optimizar los contenidos y conseguir un mejor posicionamiento en internet. Y por supuesto, una monitorización con Google Analytics para saber más detalles de cómo se comportan los consumidores en tu web.

En el área de comunicación de la consultoría de empresas Confinem podemos ayudarte. No dejes que sea tu propia web la que arruine tu negocio.

¿Hablamos?

 

Lourdes Espinosa

Consultora  de Comunicación en Confinem

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