¿Cuáles son los riesgos alimentarios en su negocio y como evitarlos?

Riesgos alimentarios en negocios

Los riesgos alimentarios son un problema habitual en la manipulación de alimentos, y están presentes en toda industria alimentaria, por ello, debemos conocerlos para poder evitarlos.

 Una incorrecta manipulación del alimento puede contaminarlo, y un alimento contaminado no se distingue de otro alimento no contaminado. Su aspecto, color, olor y sabor pueden ser exactamente iguales, y no vamos a poder diferenciarlo para evitar su consumo. ¿Qué podemos hacer entonces?

 Los alimentos pueden contaminarse en todas las etapas de la cadena alimentaria y tomar un alimento contaminado puede afectar a la salud del consumidor, provocando una enfermedad de origen alimentario, que puede ser una infección o una intoxicación. Tenemos que conocer los riesgos alimentarios para poder evitarlos. En la consultoría de empresas Confinem podemos ayudarle.

Existen  3 tipos de riesgos alimentarios:

– Biológicos

– Químicos

– Físicos

 Los riesgos biológicos son los más frecuentes. Están causados por microorganismos, invisibles a simple vista, y pueden ser bacterias, virus, parásitos, u hongos, principalmente.

La forma más eficaz de evitarlos es con unas buenas prácticas de higiene.

Hay que lavarse las manos a menudo, siempre con agua y jabón, antes de empezar a trabajar, y después de una pausa, tras ir al aseo, contestar al teléfono, después de almorzar o después de fumar.

También hay que lavarse las manos para manipular alimentos distintos, y especialmente después de manipular alimentos crudos.

Si se usan guantes, deben ser de materiales distintos del látex (para evitar alergias), y cambiarse a menudo, o lavarse con agua y jabón, como las manos.

No debemos olvidar los utensilios y superficies de trabajo, como cuchillos, tijeras, tablas de corte y mesas, que deben limpiarse a menudo, con agua y jabón, seguido de un desinfectante de uso alimentario, como la lejía.

Cuando acabemos, debemos guardar todos los alimentos en envases cerrados o cubiertos por film plástico o papel de aluminio, en cámara frigorífica o congelador. Separar los alimentos crudos de los cocinados, dejando siempre en la parte de arriba los cocinados.

Los alimentos que se vayan a calentar, siempre alcanzarán una temperatura mínima de 65ºC en el centro de la pieza.

Revisar las etiquetas, para conservar los alimentos a la temperatura adecuada (ambiente, refrigerado o congelado) y evitar que caduquen antes de haberlos usado, comprobando las fechas de caducidad o consumo preferente.

 Los riesgos químicos tienen efecto a largo plazo. Están causados, entre otros por los productos que usamos en la limpieza y desinfección (restos de detergentes y desinfectantes), plaguicidas y sustancias tóxicas presentes en alimentos no controlados (metales pesados, residuos de medicamentos veterinarios, insecticidas, etc.). También por el uso de materiales inadecuados, no aptos para el contacto con alimentos, o que no toleran la congelación, o el paso por lavavajillas  y microondas.

¿Cómo evitarlos?

– Comprando las materias primas a proveedores autorizados, sometidos a controles sanitarios por las autoridades competentes,

– utilizando siempre agua potable,

– empleando envases fabricados con materiales para uso alimentario, y viendo sus posibles usos antes de meterlos en lavavajillas, microondas y congeladores,

– usando correctamente los productos de limpieza y desinfección, y plaguicidas, aplicándolos tras leer y seguir atentamente las instrucciones de uso.

 Los riesgos físicos sueles ser cuerpos extraños que llegan al alimento por un mal mantenimiento de nuestras instalaciones. Suelen tener un tamaño grande, lo que permite observarlos más fácilmente.

¿Cómo podemos controlarlos?

– Comprobando que nuestros utensilios, equipos e instalaciones estén bien conservados, de forma que todo esté correctamente encajado y atornillado,

– sustituyendo los materiales y utensilios que se rompen,

– secando los utensilios susceptibles de oxidarse tras su lavado con agua,

– evitando llevar objetos personales como pendientes, relojes, anillos o pulseras a la hora de manipular alimentos,

– llevando el pelo recogido o cubierto por un gorro,

– revisando las materias primas antes de su manipulación.

 El equipo de consultores del área de Calidad y Seguridad Alimentaria nos ponemos a su disposición para ayudarles a detectar y evitar los riesgos alimentarios.

 ¿Hablamos?

 

Margarita Marín

Consultor de Calidad y seguridad alimentaria de Confinem

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