La constitución de sociedades y los acuerdos sociales (IV): La empresa familiar y su protocolo (I)

empresa familiarEn España, el 85% de las empresas son familiares. De ellas el 65% están integradas por la primera generación o los fundadores, el 25% por la segunda generación, el 9% de tercera generación y el 1% de cuarta o más. Uno de los principales problemas a los que se enfrentan las empresas familiares es sin duda la continuidad, pero no es él único problema al que tienen que hacer frente. Veamos cuáles son esos problemas y cómo salvarlos.

¿Qué se entiende por empresa familiar?

Estamos ante una empresa empresa familiar cuando una parte esencial de las acciones o participaciones de una empresa está en manos de una o varias familias, y al menos uno de los miembros de la familia participa en la gestión de la misma. Si la empresa cotiza en bolsa, se entiende que es empresa familiar si al menos el 25% de los derechos de voto pertenecen a una familia. Por tanto, existe una relación estrecha entre la propiedad y la gestión, que están en manos de una familia que desea transmitir sus valores.

Problemas a los que se enfrenta la empresa familiar.

Los problemas de las empresas familiares a “groso modo” los podríamos agrupar en:

–           Limitaciones financieras. En tres momentos pueden manifestarse estos problemas: a) el fundador tendrá que recurrir normalmente a financiación externa mediante prestamos; b) al ser empresas pequeñas no cotizadas generalmente, tendrá dificultades para ampliar capital y vender acciones; c) a medida que pasen las generaciones habrá miembros de la familia que no deseen continuar en la sociedad, se tendrá que proceder a la “poda del árbol familiar”, lo que obligará a un mayor endeudamiento de los que permanezcan.

–           Dificultades en la gestión. Al estar íntimamente relacionada la propiedad de la empresa y la gestión por la familia puede caerse en determinados “vicios” que dificulten la gestión. Los problemas más habituales pueden surgir respecto de: a) criterios para colocar a los familiares en cargos de responsabilidad, pudiendo no ser siempre los más capacitados; b) la contratación de familiares y la retribución de los mismos; c) la contratación de parientes políticos; d) discrepancias entre los directivos miembros de la familia y aquellos que sean contratados y ajenos a al familia.

–           Sucesión de la empresa. La sucesión de la empresa viene referida a dos aspectos diferentes. El primero de ellos está relacionado con la propiedad de las acciones y participaciones, el otro se refiere al gobierno y a la gestión de la empresa. Este es uno de los mayores retos que al que se enfrenta la empresa familiar ya que es la principal causa por la que las empresas familiares ponen fin a su existencia. Hemos visto en el primer párrafo de este artículo como disminuye el porcentaje de empresas en cada generación. Prever adecuadamente la sucesión, tanto en la gestión, sobre todo el relevo generacional en el momento adecuado, como en la propiedad, será clave para la continuidad de la empresa familiar. Dicha previsión se ha de realizar con el máximo consenso y prepararse a lo largo del tiempo.

Órganos propios de la empresa familiar.

Para hacer frente a estos problemas o dificultades es conveniente que la familia se dote de órganos paralelos a los propios de la sociedad (Junta general, Órgano de administración, Dirección general) que puedan contribuir a la viabilidad de la empresa. Estos órganos familiares se regularán a través del Protocolo familiar que veremos en el próximo artículo. Los órganos básicos serán: la Junta de familia y el Consejo de familia. A ellos se podrán añadir otros, como el comité de seguimiento del protocolo, comité de seguimiento de la formación de los miembros más jóvenes y retribuciones.

1)    La Junta de familia. Este es un órgano que debe ser lo más abierto posible y del que deben formar parte todos los miembros de la familia que alcancen una determinada edad (p.e. 18 años), establecida en el Protocolo. En él no sólo deben tratarse cuestiones puramente empresariales, debe ser un órgano deliberativo e informativo. Puede, también, ser un órgano donde se expongan las cuestiones familiares que puedan tener repercusión en la empresa. Sobre todo debe ser un órgano donde se delibere sobre los objetivos de la empresa, los intereses, etc.

2)    Consejo de Familia. Es el órgano decisorio de la familia, que debería estar formado por miembros de todas las ramas de la familia, trabajen o no en la empresa. Para que sea realmente operativo no debe contar con más de nueve miembros. Es conveniente que se reúna periódicamente, con calendario establecido en el Protocolo, con varias reuniones al año. Entre sus funciones estaría, velar por los derechos de los miembros de la familia que sean socios y no trabajen en la empresa, marcar la política de reparto de dividendos, organizar y preparar la sucesión de la empresa, impulsar el cumplimiento del protocolo y proceder a su modificación según las propuestas del comité de seguimiento, mediar en conflictos familiares, establecer los criterios de venta de acciones, etc.

Desde Confinem ofrecemos el mejor asesoramiento, desde nuestra experiencia y conocimientos, para que la Empresa Familiar pueda superar todas las dificultades y tener continuidad.

¿Hablamos?

Oscar Soria Moll

Consultor de área Jurídica Confinem

Un comentario para “La constitución de sociedades y los acuerdos sociales (IV): La empresa familiar y su protocolo (I)”

  • Sonia Quintanilla:

    Hola, Oscar,

    Somos 5 hermanos decididos a formar nuestra sociedad familiar, dedicada a la distribución de productos veganos directamente a locales y comercios hosteleros, el problema radica en que uno de nosotros es funcionario y su plaza no es compatible con tener una empresa con ánimo de lucro. Tiene que haber alguna manera de que sea partícipe de la sociedad familiar sin poner en riesgo su puesto como funcionario. Podrías orientarnos respecto a este asunto?? Tenemos que estar seguros de que hacemos las cosas dentro de la legalidad, un saludo
    y gracias!!

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