Las hamburguesas adulteradas con carne de caballo han dejado en evidencia el control de la cadena alimentaria

hamburguesa caballoDesde mediados de enero estalló el escándalo de la carne de caballo vendida como si fuera ternera. No se trata de un problema de seguridad alimentaria pero si de un engaño al consumidor, ya que el consumidor cree que compra carne de vacuno sin presencia alguna de carne de caballo. El consumo no implica riesgos para la salud.

El hallazgo de carne de caballo sin etiquetar en hamburguesas y productos precocinados en países de la Unión Europea ha dejado en evidencia el control de la cadena alimentaria.

La posible causa de este problema la podemos encontrar en el sistema de trazabilidad. Este sistema ha mejorado mucho desde la crisis de las vacas locas y funciona, pero no esta pensado para detectar un fraude puntual. Porque quién es el responsable final del fraude ¿el vendedor de la materia prima?, ¿el intermediario que compra sin comprobar que es lo que dice ser?, ¿el procesador que no analiza lo que tiene entre manos? En todos los casos el vendedor debe acreditar lo que vende y el comprador comprobar lo que compra. Por tanto, ambos serian responsables.

El fondo del escándalo subyace en la presión por los precios bajos. Ahí entra en juego el caballo, que es más barato porque cuesta menos de criar que una vaca. Además, la crisis ha disparado el sacrificio de ejemplares antes destinados al ocio. En España el número de caballos sacrificados pasó de 30.000 a 70.000 en 2 años. Por eso al principio Irlanda apuntó a España como origen del fraude.

Las consecuencias que este problema ha tenido para las empresas son:

– Impacto económico negativo a corto plazo por el coste que supone retirar del mercado todos los productos afectados, y por la disminución de ventas como consecuencia de la pérdida de confianza de los clientes.

– Impacto económico a medio y largo plazo por el coste que supone limpiar la imagen de la marca y restablecer la confianza de los clientes en los productos que ofrece la empresa.

Un sistema de autocontrol basado en los prerrequisitos y en el análisis de peligros y puntos de control crítico ayudará a ganar y mantener la confianza en los consumidores, y un buen sistema de trazabilidad permitirá rastrear un producto o lote de producto reduciendo las pérdidas en la empresa.

Un buen control de las materias primas y proveedores es fundamental para evitar un futuro fraude en las materias primas o productos que se adquieran.

En Confinem podemos ayudarle a evitar estos costosos problemas de forma operativa y asequible.

¿Hablamos?

 Verónica Jiménez

Consultor de calidad  Confinem

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