¿Hasta dónde alcanza la responsabilidad de los administradores de las sociedades de capital? (I)

Los administradores de las sociedades de capital (sociedades anónimas, de responsabilidad limitada, o comanditarias por acciones) están obligados a ejercer su cargo de acuerdo a la ley, a los estatutos y a las obligaciones inherentes al cargo. Cuando no lo hacen así, incurren en responsabilidad y ello implica que deben responder con su patrimonio propio por el daño que han causado.

Antes de entrar en las diversas acciones de responsabilidad, consideramos necesario hacer dos precisiones. En primer lugar, ver quiénes serán las personas responsables, y en segundo lugar, cuáles son las obligaciones que, de forma general, se consideran inherentes al cargo de administrador.

Los responsables como administradores

En principio parece evidente que los administradores de la sociedad son aquellos que hayan sido designados para tal función por la junta de dicha sociedad. La sociedad podrá designar a un administrador único, o varios administradores, mancomunados o solidarios, así mismo se podrá nombrar a un consejo de administración. Como es lógico, todas las personas designadas en estos órganos de administración son las que quedan sujetas a las obligaciones y las que, por tanto, tendrán que asumir las responsabilidades que se puedan derivar. Pero hay otras figuras en las que la responsabilidad ya no es tan clara, como es el caso de los consejeros delegados, los directores generales, los apoderados, o los administradores de hecho. Veamos brevemente estas figuras:

a) Consejero delegado: Cuando en un consejo de administración se delegan determinadas facultades en un consejero, se pueden dar diversas situaciones. En principio, cuando se haya producido alguna causa de responsabilidad por la actuación del consejero delegado serán responsables tanto éste, como el resto de miembros del consejo de administración. Los consejeros delegantes si no aprobaron el acto serán responsables por culpa in eligendo (al elegir) o in vigilando (por incumplir el deber de vigilancia), sólo podrían exonerarse de la responsabilidad si el consejero delegado actuó en contra de los acuerdos adoptados en el consejo. A su vez, el consejero delegado no podrá oponer nunca como causa de exoneración el hecho de que cumplía con un mandato del consejo.

b) En cuanto a los directores generales, que suelen ostentar la dirección administrativa o de gestión de la empresa, solo serán responsables como administradores si forman parte del órgano de administración, es decir, si son administradores. En caso de que sólo fueran auxiliares de los administradores, aunque apoderados, no serían responsables y de sus actuaciones responderían los miembros del órgano de administración por culpa in eligendo o in vigilando.

c) Los apoderados, en principio, no responderían como administradores. Pero si actuasen como administradores de hecho, sí lo serían.

d) Los administradores de hecho. Suele haber una persona que no ha sido nombrada como administrador, pero que es quién realmente realiza sus funciones. Dichas personas suelen ser apoderados, a los que se les confiere amplios poderes, aunque también es posible que no sean ni apoderados. Estas personas que ejercen de hecho como administradores resultan responsables de igual forma que los administradores nombrados por la junta.

Finalmente, para terminar con los administradores hay que matizar lo siguiente:

1.- En caso de dimisión del administrador nombrado, ésta no surtirá efectos hasta su inscripción en el Registro Mercantil y siempre que dicha dimisión no sea fraudulenta. De los actos posteriores a la dimisión no respondería si la inscripción en el Registro Mercantil no se realizó por causas no imputables al dimitido.

2.- La responsabilidad es siempre solidaria. Todos los administradores o miembros del consejo son responsables y asumen toda la responsabilidad, incluso cuando el cargo lo ejercen mancomunadamente. Solamente un administrador puede exonerarse si prueba que, no participando en la adopción o ejecución del acuerdo, lo desconocía; y si lo conocía, hizo todo lo posible por evitar el daño o se opuso expresamente a dicho acuerdo.

Las obligaciones de los administradores

Los diferentes tipos de responsabilidad de los administradores de las sociedades de capital descansan básicamente sobre dos deberes inherentes al cargo.

El primero de ellos es el que contiene el artículo 225.1 de Ley de Sociedades de Capital (en adelante LSC), que establece la obligación de ejercitar el cargo como un diligente empresario. Esta obligación de diligencia que, en principio puede resultar bastante abstracta, se puede concretar en aquella conducta que resulta esperable en el ámbito empresarial, que integran los usos del comercial y las buenas prácticas de gestión empresarial.

El segundo de los deberes inherentes al cargo de administrador de las sociedades de capital, es actuar como un representante leal del interés social, entendido como interés de la sociedad, y cumplirán los deberes impuestos por las leyes y los estatutos, contenido en el artículo 226.1 de LSC. Esta obligación implica que el administrador debe anteponer los intereses sociales a los suyos, y obviamente a los intereses de terceros, vinculados o no.

Sobre estos dos deberes gravitan el resto de deberes o prohibiciones que se establecen en los artículos siguientes de la LSC. Tales como, la prohibición de competencia, no usar la sociedad o la condición de administrador para operaciones propias o vinculadas, etc.

Los tipos de responsabilidad de los administradores

Los administradores pueden enfrentarse a diversos tipos de responsabilidad:

a) La civil, por daños a la sociedad (acción de responsabilidad social), a los socios o terceros (acción de responsabilidad individual), o por incumplir la obligación de disolución.

b) La responsabilidad penal, por incurrir en determinadas conductas consideradas delitos. Especialmente los delitos societarios.

c) La responsabilidad tributaria, por incumplimiento de las obligaciones fiscales.

d) La responsabilidad por infracciones en materia laboral.

e) Las específicas que se establecen en la Ley concursal.

En los siguientes artículos desde la consultoría de empresas Confinem, y con nuestra experiencia en asesoría jurídica, explicaremos estos tipos de responsabilidad, con exclusión de aquellas que afectan al ámbito tributario y laboral.

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 Óscar Soria

Responsable del Área Jurídica de Confinem

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