¿Hasta dónde alcanza la responsabilidad de los administradores de las sociedades de capital? (II)

Administradores de sociedades de capitalCuando el administrador de una sociedad no actúa como un ordenado empresario y leal representante puede ocasionar daños, ya sea a la sociedad a la que representa o a terceras personas (socios, proveedores, acreedores, etc.). Si el perjudicado es la sociedad mercantil, se podrá dirigir la acción de responsabilidad social contra el administrador. En el caso de que sea cualquier otra persona, sobre ella recaerá la acción individual. Veamos a continuación cuándo, cómo y las causas por las que se pueden ejercitar estas acciones.

Desde la consultoría de empresas Confinem, y con nuestra experiencia en asesoría jurídica, entendemos necesario iniciar este artículo con los presupuestos que, sea quien sea el perjudicado, se tendrán que dar para que la conducta del administrador de la sociedad dé lugar a alguna de las acciones de responsabilidad. Estos presupuestos son:

a)    Existencia de una conducta negligente o culposa por parte del administrador de la sociedad. La negligencia puede incluso ser leve, ya que, como vimos en el artículo anterior, el nivel de diligencia exigido es el de un diligente empresario, que es un nivel de diligencia superior al que se le exige a una persona común. Obviamente, el incumplimiento de los deberes y obligaciones establecidos por ley o los estatutos (como, por ejemplo, el deber de depositar las cuentas anuales), o la violación de actuar como un leal representante (aprovechar para sí mismo oportunidades de negocio), también son conductas que pueden dar lugar a la responsabilidad.

b)    Que dicha conducta cause un daño o perjuicio, por ejemplo, si de la actuación negligente del administrador un proveedor no puede cobrar sus deudas, o por incumplimiento aprovechar para sí mismo una oportunidad de negocio se pierde un negocio para sociedad, etc. Esos daños, siempre y en todo caso, han de ser evaluables económicamente.

c)    La existencia de un nexo causal, es decir, la actuación negligente debe ser la causa del daño producido. Este requisito, ante el incumplimiento de determinadas obligaciones, puede ser apreciado de forma directa, por ejemplo, si no se depositan las cuentas anuales y la empresa sigue contratando con proveedores en caso de impago, la jurisprudencia suele entender que se estaba en causa de insolvencia y, por tanto, el nexo causal no necesita ser acreditado.

La acción de responsabilidad social

La acción de responsabilidad social surge cuando la propia sociedad es quien sufre el perjuicio por la actuación negligente. Están legitimados para entablar la acción:

a)    La sociedad, mediante acuerdo adoptado por mayoría ordinaría en Junta general.

b)    Los socios que representen el 5% del capital social podrán pedir la convocatoria de Junta general para que se decida sobre el ejercicio de la acción social. Estos socios podrán entablar por sí mismos la acción cuando no lo haga la sociedad.

c)    Por los acreedores de la sociedad, cuando no se haya ejercido la acción por la sociedad o los socios y el patrimonio resulte insuficiente para la satisfacción de sus créditos.

En cualquier momento la Junta general podrá transigir o renunciar a la acción de responsabilidad social, siempre que no se opongan socios que representen el 5% del capital social. El acuerdo que adopte el ejercicio de la responsabilidad social o que acuerde transigir determinará la destitución de los administradores.

El hecho de que se aprueben las cuentas anuales no impide el ejercicio de la acción de responsabilidad social.

La acción individual

Esta acción la puede ejercitar cualquier persona que vea lesionados sus intereses, ya sea socio, acreedor o un tercero, siempre que concurran los requisitos que hemos expuesto al principio de este artículo. Esta acción se puede ejercer con independencia del ejercicio de la acción social o aunque no se ejercite acción social. Así, si un socio es perjudicado por la acción de administrador, puede ejercer la acción individual con independencia de que cualquiera de los legitimados ejercite la acción de responsabilidad social o no.

¿Hablamos?

 Óscar Soria

Responsable del Área Jurídica de Confinem

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