Impagos: Actuaciones del acreedor en el concurso

Acciones a emprender para cobrar deudaCuando una empresa entra en concurso de acreedores cualquier persona que tenga una deuda pendiente con ella suele desanimarse. Es cierto que cuando llega esta situación no se presenta el mejor escenario, pero tampoco hay que arrojar la toalla y dar por perdido el dinero. El acreedor puede, y debe, realizar algunas actuaciones para salvaguardar sus intereses. ¿Cuáles? En este artículo las exponemos.

Ante una empresa en concurso los acreedores deberán estar especialmente atentos y realizar aquellas actuaciones que beneficien sus intereses, en cada una de las fases. Las fases del concurso son: la fase común, que se inicia con el Auto de declaración del concurso; y posteriormente,  la fase de convenio o la fase de liquidación, que se inician tras la conclusión de la fase común. Desde la consultoría de empresas Confinem, y con nuestra experiencia en asesoría jurídica, consideramos imprescindibles las siguientes actuaciones en cada una de las fases:

Fase común

En la fase común se forman la masa activa y la masa pasiva, así mismo se relacionan los acreedores, por lo tanto, se deberá vigilar que todos los bienes estén en el concurso, que las deudas incluidas en la masa pasiva sean las que deben ser y que los acreedores que se incluyan sean los que realmente deben estar. Así, las actuaciones esenciales aquí serán:

 a) Comunicación del crédito: Una vez declarado el concurso, los acreedores disponen de un mes desde la publicación en el BOE para comunicar sus créditos a la administración concursal. Es posible que el deudor lo haya incluido en la lista de acreedores al presentar la solicitud de concurso, pero no siempre se incluye a todos o por la totalidad del crédito, por lo que es necesario estar atento y, en todo caso, comunicarlo. Si el acreedor no comunica su crédito en el plazo conferido y lo hace más tarde, el crédito se considerará subordinado, es decir, en la lista pasará a ser de los últimos en cobrar (probablemente no se cobre) y no se tendrá derecho a voto, en caso de convenio. Se firmará por el acreedor, cualquier interesado en el crédito o por representante debidamente acreditado. Y su contenido será: nombre, domicilio y demás datos de identidad del acreedor, los datos relativos al crédito, así como su calificación (privilegiado, ordinario, etc.). Aquí puede verse un modelo de comunicación.

b) Ejercicio de acciones por incumplimiento: Si se tienen con el deudor contratos de suministro o similares, hay que tener en cuenta que el contrato no se resuelve por la declaración de concurso y seguirá obligado a suministrar los bienes. Por tanto, para que la deuda no vaya en aumento, hay que ejercitar las acciones de resolución por incumplimiento ante el juez del concurso.

c) Acciones de reintegración: Los actos que se hayan realizado en los dos últimos años previos al concurso y sean perjudiciales para la masa activa pueden ser rescindibles. Estos actos pueden ser de diversos tipos: donaciones, establecimiento de garantías reales, actos con personas vinculadas (socios, parientes, etc.), pago a un acreedor días poco antes o anticipar vencimientos… A menudo, los acreedores conocen estos actos, es entonces cuando estos deberán comunicarlos a la administración concursal y, si no se interpone la acción en dos meses, el acreedor puede realizarlo.

d) Impugnación del inventario: La impugnación puede ser para la inclusión o exclusión de bienes y derechos (a los acreedores les interesará la inclusión para que la masa activa sea mayor), así como el aumento o disminución del valor de los mismos (a los acreedores les interesará el aumentar el valor). Así, el acreedor deberá impugnar cuando crea que hay bienes o derechos que deberían estar y no están en el informe final de la administración concursal, o si cree que el valor de mercado es superior al que aparece en el informe.

e) Impugnación de la lista de acreedores: La impugnación puede versar sobre la inclusión o exclusión de créditos, la cuantía y la clasificación. El acreedor debe fijarse en que no hay créditos que no deberían estar, que las cuantías no sean superiores y que no hay créditos con clasificación superior a la que debería corresponderles. Es decir, los excesos que hacen que aumente la masa pasiva.

Fase de convenio

Terminada la fase común, se procede a la apertura de la fase de convenio o de liquidación. En esta fase lo más importante será lograr un convenio que sea lo menos perjudicial para sus intereses. El convenio puede consistir en una quita de hasta el 50%, una espera de hasta de 5 años, o una quita y una espera. También puede contener ofertas de conversión del crédito en acciones, participaciones o cuotas sociales, o en créditos participativos. Por lo tanto, lo esencial será llegar a acuerdos con otros acreedores para defender posiciones conjuntas, a ser posible con proporciones que sean suficientes para aprobar o no las propuestas de convenio que se presenten.

También hay que tener en cuenta que el acreedor o los acreedores que reúnan el 5% del pasivo pueden formular una propuesta de convenio. Así mismo, si hay alguna propuesta de convenio que se ajuste a sus intereses, podrá adherirse a la misma.

Fase de liquidación

En la fase de liquidación el acreedor podrá realizar las observaciones o las propuestas de modificación que estime oportunas al Plan de liquidación que presente la administración concursal. El acreedor deberá tener en cuenta que el Plan de liquidación saque el mayor provecho a la venta de los bienes. También es importante que se esté atento a las formas de venta y a las ofertas de compra de bienes del concurso, ya que en muchas ocasiones éstas son inferiores al precio de mercado, pero al no haber otras ofertas se malvenden. También es posible que los socios de la sociedad concursada traten de recuperar bienes, si bien esto no es ilegal ni hay objeción legal alguna, también suelen ofrecer precios muy bajos. Obviamente si se aprueba la venta, se perjudica a los acreedores, porque hay menos dinero para satisfacer sus bienes.

Sección de calificación

En la sección de calificación se decide si el concurso fue culpable o fortuito. Ello tiene una especial relevancia cuando la empresa en concurso sea una sociedad de responsabilidad limitada, ya que los administradores pueden ser declarados responsables del pago de las deudas. Si bien a los acreedores no se les permite pronunciarse sobre si el concurso puede ser fortuito o culpable en primera instancia, y para abrir el incidente en que se declarará una cosa u otra, sí puede personarse en la sección y ser parte, cosa que es muy recomendable, dada su trascendencia.

En la mayoría de los casos los acreedores no tienen una actitud proactiva en el concurso, y cuando realizan alguna actuación, son muy pocos los que la realizan en los momentos clave. Por ello, las expectativas de cobro son realmente bajas. Si los acreedores optan por la participación en la defensa de sus intereses, podrán mejorar sus perspectivas de cobro.

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 Óscar Soria

Responsable del Área Jurídica de Confinem

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