¿Qué sucede con las participaciones de una SL cuando el socio está casado en régimen de gananciales?

La mayoría de las microempresas y pymes que adoptan la forma de sociedad mercantil habitualmente lo hacen como sociedad de responsabilidad limitada (SL). A menudo los socios están casados y su régimen económico es el de sociedad de gananciales. Entonces, pueden surgir muchas preguntas trascendentales, tales como: ¿Quién es el propietario de dichas participaciones? ¿Quién puede ejercer los derechos que se derivan de la condición de socio? ¿Qué derechos tiene el cónyuge no socio? ¿Cómo puede afectar al resto de socios o a la sociedad? A algunas de estas preguntas tratamos de contestar en el presente post.

¿Quién es el propietario de las participaciones?

Cuando una persona casada bajo el régimen económico matrimonial de gananciales pretende formar una sociedad mercantil con otros socios, se hará constar en la escritura dicha condición. Si no se manifiesta nada en ese momento, la presunción es que su aportación a la sociedad mercantil se realiza mediante dinero ganancial, por tanto, las participaciones son de la sociedad de gananciales. Es decir, las participaciones pertenecen a ambos cónyuges.

Solamente se considerará que las participaciones son privativas del cónyuge socio, si se manifiesta expresamente que se realiza con dinero privativo, esto es, dinero que haya obtenido antes del matrimonio, de la venta de algún bien que ya tenía antes del matrimonio, recibido de una herencia, etc. Y no estaría más que el otro cónyuge manifestara también que dicho dinero es privativo.

De cualquier modo, si el cónyuge que va a formar parte de la sociedad quiere que las participaciones sean privativas, siempre tendrá la opción de cambiar el régimen económico matrimonial al de separación de bienes.

¿Cuál de los cónyuges puede ejercer los derechos societarios?

Ésta es una cuestión compleja, dónde la discrepancias doctrinales se hacen evidentes, más en el caso del ejercicio de algunos derechos, como la posibilidad de solicitar al Registro Mercantil el nombramiento de un auditor. No entraremos en profundidad en cada una de estas cuestiones ni en todos y cada uno de los derechos que se puedan ejercitar.

En principio, podemos señalar que el ejercicio de los derechos societarios corresponderá al socio que aparezca como titular de las mismas, al que conste en el libro registro de socios. Hay que tener en cuenta que normalmente cuando se forma una sociedad, se realiza con una determinada persona y con base en una relación especial de confianza o por las características de esa persona (porque conoce el sector, porque tiene dotes de comercial, porque tiene unos determinados conocimientos…), a menudo el/los otro/s socio/s no conoce al cónyuge ni tienen interés en mantener una relación social con él. Así pues, los derechos de voto, derecho a convocar junta si tiene más del 5% del capital social, derecho de información, etc., le corresponderá ejercerlos al cónyuge que aparezca como titular en los libros registro.

Ello sin perjuicio que al ser propietarios ambos cónyuges a través de la sociedad de gananciales los derechos económicos repercutan en dicha sociedad. Así, el cónyuge que aparezca como titular en el libro registro de socios será el que apruebe las cuentas y decida sobre el reparto de dividendos, pero una vez se cobren dichos dividendos formarán parte de la sociedad de gananciales, y no será un derecho exclusivo del cónyuge que sea socio.

¿Qué sucede en caso de disolución de la sociedad de gananciales?

Cuando se disuelve la sociedad de gananciales y no se ha liquidado todavía la misma, es cuando se pueden producir las situaciones más complicadas. En principio, la denegación del ejercicio de sus derechos que tengan repercusión sobre el patrimonio al cónyuge que no aparezca como socio, pueden ser contrarios a la buena fe. Sin embargo se considera por parte de la doctrina, que el ejercicio de los derechos políticos no sería contrario a dicha buena fe, pues la sociedad se formó con el cónyuge socio. No obstante ello no deja de ser conflictivo, el ejercicio del derecho a voto puede tener efectos patrimoniales, cuando se decide sobre el reparto de beneficios, por ejemplo.

Si se ha liquidado ya la sociedad de gananciales los derechos los ejercerá el socio al que se le hayan adjudicado las participaciones, y si se han adjudicado a los dos, los ejercerán ambos según sus respectivas cuotas.

 ¿Cómo afecta a la sociedad y a los otros socios?

Como es obvio, la sociedad y el resto de socios se van a ver afectados en estas situaciones. Primero porque si se acaba disolviendo la sociedad de gananciales puede que la sociedad acabe teniendo un nuevo socio, el cónyuge no socio, no deseado por el resto de socios; puede también que la sociedad tenga que verse auditada por petición de un “tercero” (el cónyuge del socio); que tenga que acudir a los tribunales para aclarar el patrimonio de la sociedad; etc.

En definitiva, verse envuelta en una serie de situaciones no previstas ni deseadas por los socios.

Desde la consultoría de empresas Confinem, y con nuestra experiencia en asesoría jurídica y en colaboración con los otros departamentos, le asesoramos antes de la constitución de las sociedades sobre las situaciones en que se pueden ver envueltos los socios casados en gananciales así como la mejor solución para evitarlas, también le ofrecemos soluciones si las sociedades ya están constituidas y se presentan situaciones no deseadas.

¿Hablamos?

Óscar Soria

Responsable del área Jurídica de Confinem

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