¿Puede la Junta General dictar instrucciones a los administradores?

Juridico_2018-06La Ley de Sociedades de Capital establece las competencias de los diferentes órganos sociales. Las facultades de gestión se reservan para los administradores. Sin embargo, siempre ha habido una discusión en el ámbito del Derecho societario sobre si la Junta General podía dictar instrucciones que tuvieran que ser obedecidas por los administradores.

A continuación os explicamos si se pueden dar instrucciones a los administradores, y cuando en las pymes resultan convenientes o inconvenientes dichas instrucciones.

¿En qué consisten “los asuntos de gestión”?

La doctrina mercantilista –hablamos desde el punto de vista jurídico y no puramente económico- ha diferenciado tres ámbitos dentro de la gestión de la empresa:

a) Gestión ordinaria: Estas serían las decisiones que se encuentran en el curso ordinario del objeto de la empresa. Suelen ser decisiones que se han de tomar de forma rápida, a menudo en el momento, suponen la mayoría de las decisiones, y no suelen ser de gran importancia económica. Requieren para tomarse habilidad para los negocios, “business skills”. Por ejemplo, temas de compras, de proveedores, elección de medios y formas de pago y/o cobro, todo lo que tenga que ver con relaciones con clientes, etc.

b) Gestión extraordinaria: Estos son los actos de gestión que están en el ámbito del negocio ordinario, pero no son habituales. No suelen tener inmediatez, suelen tener una cierta o gran importancia económica, ni son muy frecuentes. Aunque pueden requerir habilidad para negocios, “business skills”, al necesitar más tiempo, también requieren más estudio y meditación. Por ejemplo, renovación de bienes de equipo y/o realización de inversiones a largo plazo, los contratos de financiación con entidades de crédito, abrir nuevos puntos de producción, etc.

c) Gestión estructural o fundamental: estos actos serían aquellos que, siendo actos de gestión o administración, afectan a la estructura organizativa de la empresa, cambiando su identidad o naturaleza.

La anterior clasificación se basa pues en la inmediatez, frecuencia e importancia económica de dichos actos de gestión o administración.

¿Cuándo la Junta General puede dictar instrucciones a los administradores sobre gestión?

El artículo 161 de la LSC establece que la Junta General puede dictar instrucciones sobre actos de gestión o establecer que los determinados actos de gestión estén sometidos a autorización por Junta General, siempre que no haya una disposición contraria a ello recogida en los Estatutos, y teniendo en cuenta que dichas instrucciones solo tendrán eficacia interna y no frente a terceros. Esto es, si el administrador actúa contra la voluntad de la Junta General, en contra de la instrucción o sin la autorización de la Junta General, el acto realizado con un tercero -un proveedor, un banco, etc.,- será válido, y ello sin perjuicio de la responsabilidad del administrador con la sociedad o los otros socios.

El administrador sigue siendo responsable frente a la sociedad, frente a terceros y frente a los socios, aunque cumpla la instrucción de la Junta General o, aunque el acto haya sido autorizado por ésta. Así pues, si la Junta General dicta instrucciones que son claramente ilegales o perjudiciales para terceros, el administrador estaría obligado a desobedecerlas.

¿Sería convenientes las instrucciones en las pymes?

Existe un gran debate entre la doctrina sobre la conveniencia de las instrucciones dictadas por la Junta General. Los motivos en contra de la conveniencia de que la Junta General dicte instrucciones son variados, van desde la apatía o desinterés de los socios en la gestión, la falta de habilidades de los socios en la gestión, los problemas de operatividad de que la Junta General se inmiscuya en asuntos de gestión, el hecho de que los socios tengan intereses divergentes con la sociedad, etc.

En las pymes y en las microempresas algunos de los motivos que se exponen no son siempre válidos. En estas empresas a menudo, hay pocos socios y todos los socios suelen trabajar para la sociedad o el contacto es directo con los asuntos, por tanto los argumentos de apatía, de problema de operatividad, de intereses divergentes, no se dan. No obstante hay que atender a las circunstancias concretas de cada empresa.

En nuestra opinión, y teniendo en cuenta la clasificación de los asuntos de gestión que hemos tomado como referencia al principio del artículo, entendemos que: a) respecto a los asuntos de gestión ordinarios, como norma general no sería bueno dar instrucciones, pues sí resta operatividad y requiere inmediatez, si se dieran deberían de forma muy general, y dejando un amplio margen de discreción al administrador; b) respecto de asuntos de gestión extraordinarios, en determinados casos serían conveniente someterlos a autorización, sobre todo cuando los actos tengan una gran importancia económica, así como también pueden ser adecuadas instrucciones más concretas; c) respecto de los actos de gestión estructurales, sería adecuado en caso de pymes y microempresas que se dieran instrucciones o se sometieran a autorización previa.

Desde la consultoría de empresas Confinem, y con nuestra experiencia en asesoría jurídica le asesoramos en coordinación con los otros departamentos, en temas societarios, y en especial les asesoramos en cuando es conveniente para la empresa que se adopten instrucciones o se someta a autorización los actos de gestión.

¿Hablamos?

Óscar Soria

Responsable del área Jurídica de Confinem

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