Cómo alcanzar los objetivos de la empresa a través del sistema retributivo (IV): retribución indirecta y flexible

retribucionProporcionar determinados bienes y servicios directamente a los trabajadores en lugar de dinero ahorra impuestos a empresa y empleado. Pero para evitar dar lo que las personas no valoran, lo idóneo es enmarcar estos beneficios dentro de un plan de compensación a la carta o flexible.

La retribución indirecta es aquella remuneración no monetaria que repercute en un coste directo para la empresa. Esta constituida por la retribución en especie y por los beneficios sociales (que realmente es un caso particular de retribución en especie).

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La retribución en especie consiste en la entrega de un bien o el uso de un servicio de forma gratuita o a un precio inferior al de mercado para fines particulares. El salario en especie no puede superar el 30% del salario total percibido.

Los beneficios sociales protegen contra posibles adversidades y carencias. Suelen aplicarse de manera más general, para todo el personal de la empresa. Algunas modalidades son seguros de vida, seguros de invalidez, planes de jubilación…

Ejemplos de remuneración en especie son la vivienda, el coche (para uso particular) o préstamos a interés inferior al legal del dinero. La legislación española especifica cómo han de valorarse a efectos de cotización y tributación.

Existen retribuciones en especie que no tienen tal consideración a efectos legales, por lo que están exentas de tributación y de cotización a la seguridad social. Por ejemplo, las siguientes:

– Comida, hasta 9 euros por día laborable.

– Primas satisfechas para seguro de enfermedad del trabajador, cónyuge y descendientes, hasta 500 € por persona y año. El tomador ha de ser la empresa.

– Servicio público de transporte entre residencia y puesto de trabajo, hasta 1.500 euros/año.

Incluir estas y otras retribuciones exentas en el sistema retributivo supone un ahorro para empresa y trabajador. En el marco de una retribución a la carta o flexible, cada trabajador elige cómo percibe una parte de sus retribuciones (por ejemplo, la retribución fija extra-convenio o el variable por objetivos alcanzados o por reparto de beneficios) de forma que se adecuen a sus intereses y se ahorren impuestos.

De esta forma, la empresa fideliza e incentiva a sus trabajadores más valiosos y aumenta la posibilidad de retenerlos frente a la competencia. Se cumple así el tercero de los propósitos de un sistema retributivo: retener a las personas más válidas.

Desde el área de RRHH de Confinem nos ponemos a su disposición para asesorarle en el diseño de un sistema retributivo flexible y colaborar en su implantación para que resulte sencilla, práctica y eficiente.

¿Hablamos?

 Eduardo Colomer.

Consultor de Recursos Humanos. Confinem.

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