¿Sabe en qué consiste el contrato de consignación o estimatorio?

Imagen1Entre los contratos de colaboración empresarial, se encuentra el contrato de consignación o estimatorio. Este contrato puede ser muy adecuado en determinadas ocasiones, y puede tener ventajas tanto para el fabricante o mayorista como para el comerciante minorista. Aunque está muy extendido en algunos sectores, no siempre es bien conocido. En el presente artículo tratamos del contrato estimatorio, de sus ventajas e inconvenientes.

¿Qué es el contrato de consignación o estimatorio?

La definición del contrato seria la siguiente: es el contrato por el que una parte, habitualmente un fabricante o mayorista, entrega a la otra parte, habitualmente comerciante minorista, unas mercancías, obligándose este segundo a en un plazo pactado entregar el precio de las cosas que haya vendido y a devolver las mercancías no vendidas, a cambio de una comisión por las vendidas.

Aunque este contrato viene de antiguo, ya fue usado por los romanos, en la legislación española no se encuentra regulado, sí que lo está en muchos países europeos y de Iberoamérica, por lo que se trata de un contrato atípico. No obstante, el uso de este contrato en determinados sectores está extendido, por lo que su definición, la regulación de las obligaciones de las partes y demás aspectos fundamentales, se regirán por lo que hayan pactado las partes, por la configuración que ha hecho la jurisprudencia y por usos y costumbre mercantiles.

Los elementos fundamentales son los siguientes:

a. La entrega de bienes (mercancías) de una parte, el fabricante o productor normalmente, a otra parte, el comerciante minorista.

b. El comerciante minorista no adquiere la propiedad de los bienes, no es una compraventa, sino que las tiene en consignadas y con poder para disponer de ellas, venderlas, con obligación de conservarlas hasta el final del contrato si no las vende.

c. El contrato se realiza por un tiempo determinado, este requisito ha sido considerado evidente por la jurisprudencia. Aunque no se pacte expresamente, este requisito existirá. Así habrá que estar a los usos y costumbres mercantiles en caso de que no se haya fijado expresamente, algunos mercantilistas han considerado además que, si no se ha pactado y no hay usos o costumbres en el sector, el mayorista puede exigir pasado un tiempo la rendición de cuentas, y en su caso pedir la fijación del plazo por un juez.

d. El comerciante o minorista debe pagar el precio de los productos, que se ha de fijar previamente, vendidos y devolver aquellas mercancías que no haya podido vender.

e. El comerciante o minorista tiene derecho a percibir una comisión pactada por los productos que haya vendido.

Puede ser tanto oral como escrito, aunque como siempre, es conveniente que el acuerdo quede reflejado por escrito.

¿Cuáles son las obligaciones de las partes?

Una vez que hemos visto los elementos esenciales, ya podemos establecer las obligaciones de las partes. Así:

a) El mayorista, productor o fabricante se obliga a poner a disposición del comerciante minorista las mercancías en calidad, cantidad y plazo acordado; a correr con los gastos de transporte, salvo pacto en contrario; y está obligado a responder por el saneamiento de las mercancías; se obliga a pagar una comisión al comerciante o minorista.

b) El comerciante o minorista, tiene como obligación principal una doble que puede alternativa o concurrente, pagar el precio de las mercancías vendidas y devolver aquellas que no hayan sido vendidas en el transcurso del plazo pactado. Se considera por parte de algunos autores que también debe pagar el precio de las cosas en caso de pérdida, aún sin culpa.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene este contrato?

Esta opción presenta ventajas e inconvenientes, como todas, veamos pues cuáles pueden ser.

– Ventajas para el mayorista: mayor facilidad para promocionar productos y acceder o investigar nuevos mercados; no pierde la propiedad las mercancías, si no se venden las recupera; controla el precio de venta al consumidor de las mercancías; puede acceder a minoristas con menor capacidad financiera.

– Desventajas para el mayorista: No tiene la venta segura; el plazo fijado debe recoger los productos sobrantes, si son de temporada o moda, las pérdidas las asume él.

– Ventajas para comerciante minorista: obtiene un beneficio económico con menor riesgo y desembolso, sin necesidad de adquirir las mercancías; puede devolver lo que no se venda; percibe una comisión por lo que se venda; aumenta su oferta de productos aunque se prevean de difícil venta o venta insegura sin coste alguno.

– Desventajas: responde por pérdida de la cosa; obligación de guardarla en condiciones.

Como podemos apreciar es un contrato de colaboración muy interesante para los casos en que el mayorista intente expandirse a nuevos mercados o intente promocionar productos de cuya venta no está seguro, y ofrece grandes ventajas al minorista que no asume prácticamente ningún riesgo si actúa con la diligencia debida en la conservación de los bienes durante el periodo de tiempo pactado.

Desde la consultoría de empresas Confinem, y con nuestra experiencia en asesoría jurídica le asesoramos en todo tipo de contratos mercantiles, y junto con el resto de departamentos, en concreto de la conveniencia de los contratos de consignación y estimatorio, así como redactamos los contratos según sus necesidades.

¿Hablamos?

Óscar Soria

Responsable del área Jurídica de Confinem

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